➣ Con el tipo de persona que es Lavender, es difícil pensar que fue derivada a Gryffindor. Pero lo cierto es que el Sombrero Seleccionador no se equivocó. Cuando consigue afianzar lazos con alguien, a sabiendas de que su personalidad es un tanto difícil, ese alguien pasa a ser parte de un grupo de protegidos de Lavender a los que prioriza una y mil veces por encima de ella.➣ Lo llegó a pasar realmente mal cuando en segundo curso Ginny Weasley fue capturada. Hasta su rescate, Lavender no lograba conciliar ni el sueño, ni la calma: pasaba los días en la enfermería por sus ataques de ansiedad y tres de esas veces tuvo que ser derivada a San Mungo, además de que McGonagall la mandó a casa durante una semana entera. Tuvo que llevar una medicación y se le asignó un psicólogo con el que está en tratamiento hasta la fecha.➣ Su patronus es un gato persa, irónicamente, y para conjurarlo siempre piensa en el mismo recuerdo (por mucho que haya pasado el tiempo y las aguas hayan seguido por cauces diferentes): el primer beso con Ronald Weasley.➣ Para ella, seguir las reglas de cortesía que ha adquerido de su familia es algo que no concibe que alguien pueda no tener. Algo absurdo debido a que su insolencia muchas veces le hace carecer de, precisamente, dicha cortesía. Quizá es por eso que sea tan extraño, y ala par tan verosímil, que una de sus mejores amigas, y más desde la infancia, sea alguien con una personalidad tan diferente a la suya como lo es Ginny Weasley.➣ Mide uno sesenta y aún así se ha presentado a todas las pruebas habidas y por haber de quidditch. Las primeras fue por un chico que todo el colegio conoce. Las últimas por cuestión de orgullo. Las falló todas, claro, y decidió redirigir su discurso a que lo suyo son las cosas que no precisen mancharse los zapatos.➣ Existe un cuadro de Edgar Allan Poe en la sala común de Ravenclaw con el que tiene un ligero encaprichamiento desde que era una niña. Siempre que puede va a verlo: le habla, le habla y le vuelve a hablar, porque no hay cosa que más le guste hacer a Lavender que darle al pico. Pero el cuadro, con los años, ha ido más escuchando que respondiendo.➣ Para desgracia de muchos profesores, entre ellos Snape, es muy responsable con sus asignaturas. Incluidas herbología y pociones, a las cuales no asiste sin su morro torcido y su nariz arrugada. Prefiere una y mil veces la asignatura de adivinación.➣ Existen únicamente dos realidades absolutas: su verdad, y la de quien piense diferente a ella; que es, por descarte, la equivocada.